martes, 4 de junio de 2013

Sociedad de Control

“Para investigar la verdad, es preciso dudar por lo menos una vez en la vida.” (Descartes). Creyendo que existe “sólo un bien, el conocimiento. Y sólo un mal, la ignorancia”. Sin embargo me temo que “sólo se que nada se”. (Sócrates)

Comienzo con estas frases clásicas de filosofía para proponer mas que un ser pensante, un cuestionador social que controla. El peligro de proponer estas ideas, pasa por dejar en la “conciencia”, la “inconsciencia” que propone una Sociedad de Control, más aún cuando llagando al trabajo se debe “macar” o entrar antes del “timbre”.

Un ejemplo claro de este sistema, fue el programa más visto de la TV actual (Mundos Opuestos).  Creado para controlar realidades dispares que se mueven en nuestra contingencia, y que además “ganan popularidad, dinero, reconocimiento” sin mayor esfuerzo. Dejando entrever que el programa otorga al “pueblo lo que también quiere”. –siendo el pueblo, aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere-. (Hegel)  

Pero, ¿Qué es control? El concepto ha sido definido por varios personajes, entre ellos Burroughs, quien lo describe como un orden establecido por reglas cuyo futuro presente, son los “espacios de encierro” (Foucault). Por ejemplo oficinas, hospitales, escuelas, cuyas construcciones son pensadas en Panóptico.  

Cuando se plantean “espacios de encierro y control”, es curioso observar como en nuestras vidas siempre estamos en uno u otro. Por ejemplo, primero la familia, luego la Escuela, después la Empresa, alguna vez el Hospital. Para entender este proceso, es necesario “disfrutar” con la propuesta de Guattari, que en su tiempo, imaginaba una ciudad donde se podía salir de casa con una tarjeta electrónica que abría puertas para acceder a cualquier lugar –permitido-. Sin embargo se corría el riesgo de ser o no aceptado según condición. Aceptado en si mismo, como el sistema económico. Sino crees, entrega el “numero” de RUT en la farmacia o supermercado.
Las farmacias por ejemplo, regulan los medicamentos que compras para modificar sus precios. Las empresas, controlan a los empleados según edad, función y “cuanto puedes ganar”. Y mejor no discutir lo que hacen las drogas licitas (Tabaco – Alcohol – Medicamentos) e ilícitas (Cocaína – Éxtasis).   

Pese a ello, es posible hacer cambios desde el “actuar” para ver la totalidad del conocimiento (Freire). Razón para ello, alcanzar un pensar mayor para que los “sujetos interesados en la transformación de la realidad”, ayuden en la construcción de aprendizajes basados en el “Saber del Ser”.  

Esta transformación, es posible cuando el saber se vuelva totalizador, y  articula una herramienta práctica concreta. En ese sentido, “sería un error” pensar en un conocimiento desorganizado. Será mejor pensar en una nueva forma de trascendencia que logre manifestar la liberación de conciencia (Freire).
Esta propuesta, implica dos momentos:
  1. Tomar conciencia de la realidad que el individuo vive, y como es dispuesto a las determinaciones que se imponen
  2. Iniciativa de los individuos por liberarse de una situación vivida, para tomar conciencia de la realidad
Realidad que no es en si mismo parte del sujeto, sino de relación externa a él (Marx), ya sean históricas o determinadas por estructura.
En este control social, el “saber” debe imponerse sobre la voluntad de creencias subjetivas. Ello, independiente de la esfera humana exclusiva (económica, política e ideológica), que se dedica a vigilar y castigar por el tejido social imperante (Foucault).

Pero esto no significa que los poderes así diseminados (familia, escuela, economía) manifiesten control social como violencia y prohibición (Foucault). Lo que planteo, es que no significa que sea bueno o malo. El problema es construir “redes sociales” que fomenten regulaciones o controlen el cuerpo social, promoviendo una educación para que los individuos “se maten mutuamente” en la necesidad que de existir (Foucault).

De lo anterior, toda perspectiva de control no puede plantearse como un sistema totalizador de verdades. Pues desde la construcción de un discurso crítico, es posible encontrar soluciones que favorezcan la sinergia social entre el saber y control.    

Por ejemplo, los “valores” creados por el hombre y que explican las formaciones de identidad personal, son claramente una práctica de manejo social que ordena y reproduce el sistema (Heidegger).
Orden y reproducción que se ejerce en función de transmisión ideológica a través de un conjunto de organizaciones e instituciones, (valores, comportamientos, religión, ciencias, medios de comunicación).
¿En qué momento se quebró nuestra sociedad? Al parecer hemos traicionando la convicción del “hacer en conciencia”. Pues entrar en la vertiginosa carrera del poder para ser “exitoso”, es mucho mas fuerte que creer que El Ser Humano no se hace a si mismo, pues necesita afecto, socialización (Vigostky), aprender de su historia (Decroly) y apoyo en la construcción del aprendizaje (Piaget).

Ahora bien, el “saber” también puede llevar a la destrucción. Por ejemplo, la nación más culta creó campos de concentración (Bauman). En Chile tenemos a los “magníficos” ejecutivos de La Polar, Farmacias coludidas, Kodama, entre otros. 
La pregunta es, ¿estamos destruyendo una sociedad que surgió creyendo, y que no existe por culpa nuestra?, ¿Estamos administrando su agonía cuando “participamos de la farándula”?  (Deleuze).
En fin, “queremos formar a nuestros hijos ahora, para que ellos hagan en el futuro un mundo que nosotros especificamos en este momento, y ¿dónde quedan ellos? (…) Si queremos preparar a nuestros hijos para el futuro haciendo de nuestro presente su futuro, los enajenamos de algo que no les pertenece, obligándolos a buscar su identidad fuera de ellos (…)Y quién busca su identidad fuera de sí, está condenado a vivir en la ausencia de sí mismo, movido por las opiniones y deseos de los demás” (Maturana).

Por último, y para no quedar con una sensación de amargura, recuerden que el individuo siempre ha luchado por no ser absorbido por la “tribu”. Si lo intentas, a menudo estarás solo y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo. Pues el “saber y potencial intelectual” de un sujeto, no es posible medir por cuanto sabe o dice saber, sino por la dosis de humor e ironía que utiliza en sus acciones (Nietzsche).

Gracias por estar ahí, siempre.

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